El Diario de San Antonio Hay una imagen que lo resume todo: un profesor corrigiendo treinta pruebas a medianoche, mientras sus estudiantes duermen sin saber que la retroalimentación llegará, con suerte, la semana siguiente. Fría, masiva, tardía. El aprendizaje, que es un proceso vivo e individual, habrá esperado. La Inteligencia Artificial (IA) no puede reemplazar a ese docente. Pero sí puede devolverle tiempo, precisión y presencia pedagógica real. Y puede hacer algo más profundo todavía:…