El concepto del Pituto, popularizado en el libro 'La Teoría del Pituto' de Yuras, ha evolucionado desde una práctica informal a un mecanismo que promueve la diferenciación socio-laboral. Esto significa que coexiste con el discurso meritocrático y la gobernanza, sin entrar en conflicto abierto.

La fragmentación socio-laboral se traduce en una clasificación de grupos, lo que permite identificar individuos con diferentes actitudes hacia el Pituto. Estos incluyen a los que asumen un apoyo férreo al Pituto, aquellos que lo rechazan categóricamente, y una variedad de posiciones intermedias.