A quel tipo ingresó a la Iglesia a una hora en que no había misa ni nadie. Atribulado, se hincó ante el altar y preguntó:

– Señor, ¿qué son para ti un millón de pesos?

– Una moneda, nada más.

– ¿Y qué son para ti mil años.

– Apenas un minuto.

– Entonces, Señor, ¿puedes hacer que por estos días yo gane un millón de pesos?