La conectividad ya no es un lujo, sino una condición básica para estudiar, trabajar, informarse y participar en la vida pública. Sin embargo, millones de personas siguen fuera de la conversación digital debido a la brecha digital, que no se limita a la falta de dispositivos o señal, sino que es una forma contemporánea de desigualdad.

El futuro de la web dependerá de su capacidad para incluir a todas las comunidades y resistir a los desafíos como desastres naturales, ciberataques y fallas técnicas. Ampliar la cobertura y reforzar la ciberseguridad son tareas importantes, pero insuficientes para abordar la brecha digital.