En el año 2009, Chile promulgó la Ley General de Educación, declarando la educación como un derecho y estableciendo principios como la equidad, la inclusión y la calidad. Sin embargo, a pesar de estos avances, el país sigue enfrentando desafíos en términos de calidad educativa.

La educación en Chile ha sido influenciada por un modelo de calidad estrecho, que se enfoca en la medición, la estandarización y la rendición de cuentas. Aunque este enfoque ha permitido mejorar algunos indicadores, no ha logrado cerrar la brecha en términos de resultados.