En el valle de San Antonio, la historia de la parroquia se remonta a las primeras capillas que se establecieron en la región en el siglo XVIII. Una de las primeras capillas documentadas fue la de Cartagena, que se menciona en las partidas de nacimiento, matrimonio y defunciones como vice parroquia.

En 1823, la capilla de Cartagena fue reconocida como parroquia de Cartagena, con límites que abarcaban desde el estero San Jerónimo hasta el Océano Pacífico. Esta designación marcó un hito importante en la historia de la parroquia y sentó las bases para su crecimiento y desarrollo en las décadas siguientes.