El Diario de San Antonio Hay un momento que se repite cada septiembre. Alguien toma un pañuelo, comienzan los primeros acordes de la guitarra y, casi sin darse cuenta, aparecen las palmas y chiflidos. La cueca vuelve a reunirnos. La bailan quienes la conocen desde niños y también aquellos que improvisan algunos pasos solo por el gusto de participar. Pero pocos saben que este baile asociado al huaso de manta y espuelas nació fuera de los escenarios oficiales y estuvo, incluso, lejos de ser…