La escuela chilena enfrenta un grave problema: la violencia escolar. Muchos niños entran a la escuela con miedo, temiendo el hostigamiento, la burla y la agresión verbal. Pero también hay profesores que se sienten amenazados, agotados y desgastados emocionalmente. La entrada en vigencia de la Ley N.º 21.809 sobre convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas es un paso importante hacia la calidad educativa.

La ley reconoce que la violencia escolar no es solo un problema disciplinario, sino una crisis de salud emocional, tejido social y convivencia humana. Instala la idea de que no puede existir calidad educativa sin bienestar emocional, protección y convivencia democrática. Es un cambio profundo que entendemos que no resolverá por sí solo la violencia escolar, pero que es un comienzo importante.