Este 22 de mayo, Chile conmemora el Día Nacional de la Memoria y Educación sobre Desastres Socio-Naturales, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de aprender de las tragedias pasadas. En un país donde los desastres naturales son una realidad, la memoria no debe quedar en homenajes, sino en decisiones concretas que prevengan futuras catástrofes.
Los desastres no comienzan con la alarma o las llamas, sino mucho antes, cuando se construye en zonas de riesgo, se debilitan las capacidades locales o se posterga la inversión pública en prevención. Aunque Chile ha avanzado en institucionalidad, la verdadera medida de un país preparado está en su capacidad de anticiparse, no solo de responder.
Reducir o retrasar recursos destinados a prevención, preparación comunitaria, infraestructura resiliente o fortalecimiento territorial significa aumentar vulnerabilidades futuras. Cada peso que no se invierte en prevención suele pagarse multiplicado en reconstrucción.